El aceite de palma en la leche de fórmula infantil

La inclusión del aceite de palma en los alimentos infantiles, sea leche de fórmula infantil, galletas, cremas de untar, etc., debería prohibirse por ley, ya que existe numeroso material científico que demuestra lo peligroso que puede ser, su abuso es causa de muchas enfermedades y no debería ser incluido en la alimentaron infantil ni en la alimentación de la población en general.

Aceite de palma

A raíz de la pregunta realizada por la periodista Samanta Villar a Hero Baby, sobre el motivo por el que se incluye aceite de palma en productos de alimentación infantil, así como por el comentario de Hero Baby sobre la periodista con motivo de la publicación de su libro ‘Madre hay más que una’, diciendo que es una acomodada y famosa a la que sus hijos le hacen “perder calidad de vida”, se ha desatado un debate generalizado donde la indignación de los usuarios de Twitter no se hizo esperar, convirtiendo a la empresa en el blanco de todo tipo de críticas.

Es evidente que la pregunta incomodó a la empresa de alimentación infantil, pero hay que decir que el comentario de Hero Baby no fue una respuesta, viendo la hora de cada tuit, fue un comentario anterior, y sin duda, fue un grave error, una acción nada inteligente que ha tenido consecuencias muy negativas. Muchos usuarios se sumaron a la pregunta de Samanta manifestando su deseo de conocer la razón de incluir el aceite de palma en sus productos. Posteriormente Hero Baby se disculpó asegurando que no tenían intención de ofender a Samanta y felicitándole por su maternidad, pero la pregunta se quedó sin respuesta.

Aceite de palma en la alimentación infantil

Muchos padres se preguntan por qué se incluye el aceite de palma en la leche de fórmula infantil y en otros productos de alimentación para los más pequeños. ¿Por qué la industria alimentaria utiliza esta grasa vegetal?, por su versatilidad, por su estabilidad, por su amplia vida útil y por ser mucho más económica que otras grasas. El aceite de palma es uno de los principales productos de alimentación que contribuye a la deforestación del planeta y sobre todo en Indonesia, cuna de su producción, se trata de una grasa vegetal que se obtiene de la fruta de la palma y que está clasificada como la segunda de mayor volumen de producción en el mundo. Existe consenso científico sobre el impacto negativo de este tipo de grasas en la salud, son consideradas dañinas y responsables de enfermedades cardiovasculares que provocan el 47% de todas las muertes en Europa.

Durante el procesado y refinado del aceite de palma se generan contaminantes químicos, concretamente el 3-monocloropropanediol, el 2-monocloropropanediol (2-MCPD) y los ésteres glicidil de ácidos grasos, resultantes del refinado a una temperatura de 200º C. Hay que destacar que este tipo de sustancias también se forman en la mayoría de aceites y grasas vegetales. La EFSA (Agencia de Seguridad Alimentaria de la Unión Europea) elaboró en su momento un informe sobre los riesgos para la salud por los contaminantes mencionados y especialmente en los menores, ya que la ingesta de estas sustancias está por encima del máximo diario tolerable.

Leche de fórmula

El porcentaje de ácidos grasos saturados se sitúa sobre el 50%, su consumo en exceso está asociado a diferentes enfermedades y aunque existe un límite, como en muchos productos se utiliza, al final es fácil superar la ingesta máxima tolerable. No entraremos en el tema sobre su uso en diferentes alimentos y nos centraremos en la leche de fórmula. Hay que tener en cuenta que la leche materna contiene ácido palmítico, siendo el 25% de su composición en lípidos, se trata de un ácido graso saturado que es necesario para la alimentación, pero en menor proporción que los ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados. El problema es que el ácido palmítico tiene una composición diferente dependiendo de su procedencia, el presente en la leche materna es beta-palmitato (86%), el presente en la leche de fórmula es alfa-palmitato.

Son dos tipos de grasa diferentes que no se comportan del mismo modo en el organismo, en el caso del alfa-palmitato, restringe la absorción de nutrientes esenciales como por ejemplo el calcio o las grasas, de ahí que las heces del bebé que se alimenta con leche de fórmula sean más duras que las del bebé que se alimenta con leche materna. Por tanto, es necesario controlar las etiquetas de los productos y verificar que contienen ácido beta-palmitato, el más similar al de la composición de la leche materna. En definitiva, se incluye el aceite de palma por su contenido en ácido palmítico y por otras razones más que guardan relación con la conservación del producto, su coste, facilidad de uso en la fabricación, etc.

Sorprende saber que según la legislación, se prohíbe el uso de aceite obtenido del sésamo o el algodón en los productos de alimentación infantiles, pero no se dice nada sobre el aceite de palma. No se hace referencia al tipo de ácido palmítico que se debe incluir y además, la inclusión del tipo beta se considera un ingrediente funcional no obligatorio, cuando en realidad debería serlo. Hay mucho más que decir y así lo haremos próximamente, el aceite de palma está integrado en muchísimos productos de alimentación infantil, tarritos de papilla, galletas, cremas de untar (Nutella y otras marcas), y así un largo etcétera. Si se quiere mejorar la salud de la población y especialmente de los más pequeños, hay que eliminarlo de los productos de consumo.

Foto | oneVillage Initiative

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