Abusar del yodo puede provocar enfermedades de la tiroides en las madres que amamantan

Una investigación muestra que las madres que amamantan a sus bebés y toman yodo en exceso, tienen un mayor riesgo de sufrir enfermedades de la tiroides. Los expertos explican que el yodo se debe tomar en su justa medida, su carencia o exceso provocan problemas de salud para la madre y para el bebé.

Carencia de yodo en el embarazo

Según los resultados de una investigación desarrollada por expertos chinos de la Universidad Médica de Harbin, el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades y el Instituto para la Prevención y el Tratamiento de Enfermedades Endémicas, abusar del yodo puede provocar enfermedades de la tiroides a las madres que amamantan a sus bebés, teniendo un mayor riesgo que las mujeres que abusan del yodo sin estar embarazadas o dando el pecho.

Como sabemos, el yodo es un elemento esencial para el desarrollo adecuado de los bebés, su deficiencia puede causar retraso en el crecimiento, tener una función cognitiva reducida o provocar una discapacidad auditiva. Es por ello que la OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda que las mujeres que amamantan a sus bebés, tomen diariamente unos 250 miligramos de yodo, para compensar la pérdida que sufren a través de la leche, con ello se garantizará que madre e hijo reciben la cantidad necesaria para gozar de una buena salud.

La OMS explica que la deficiencia de yodo afecta a 1’9 millones de personas en el mundo y es la causa más prevenible de discapacidad intelectual, sin embargo, no se ha profundizado mucho en los posibles efectos adversos por el consumo excesivo de este oligoelemento necesario para el funcionamiento normal de la tiroides y para la producción de las hormonas tiroideas. La investigación se ha centrado en conocer algunos de estos efectos adversos en madres que toman yodo en exceso.

En el estudio se realizó un seguimiento a 349 mujeres chinas repartidas en tres grupos que amamantaban a sus bebés recibiendo diferentes dosis de yodo a través de la alimentación, deficiente, normal o excesiva. Se descartaron aquellas mujeres que tomaban fármacos para tratar enfermedades de la tiroides o las que tomaban suplementos de yodo. Se constató que la prevalencia de enfermedades de la tiroides durante el periodo de lactancia, especialmente hipotiroidismo, era significativamente mayor en las mujeres que tomaban un exceso de yodo, en comparación con las mujeres que tomaban la cantidad adecuada.

Una parte de las madres procedían de una región de China en la que predomina la deficiencia de yodo, el agua contenía valores mínimos y el consumo de sal yodada era muy reducido. Como grupo de control se seleccionó a las madres procedentes de otra región en la que sí se realizaba un aporte correcto de yodo al organismo. Un tercer grupo de madres procedía de otra región en la que el agua contenía una elevada tasa en yodo, superando los 300 miligramos por litro. Como nota informativa, los expertos explican que unos 31 millones de personas viven en zonas de China en las que el agua tiene un alto contenido en yodo.

Tras realizar los análisis oportunos se constataron las diferencias notables de las concentraciones de yodo en la orina, método por el que se suele establecer el estado nutricional de yodo en las poblaciones. El primer grupo tenía una tasa de 51’30 miligramos por litro, el segundo 282’42 miligramos por litro y el tercero 822’51 miligramos por litro, en mujeres lactantes se concluye como deficiente cuando el yodo urinario está por debajo de los 100 mg por litro, como se puede observar esto es algo que afecta al primer grupo.

Se determinó que el grupo de madres con un mayor índice de yodo (tercer grupo) tenía un mayor riesgo de sufrir hipotiroidismo durante la lactancia, de igual modo se comprobó que en el grupo con una ingesta mínima de yodo los bebés no se desarrollaban adecuadamente, sufriendo algunos de los problemas antes citados. El grupo con la ingesta recomendada no tuvo problemas.

Según explican los investigadores, en los países occidentales, como por ejemplo el Reino Unido, se recomienda una ingesta diaria de 140 miligramos de yodo, muchas madres están al tanto de las recomendaciones generales de nutrición durante el embarazo y la lactancia, pero sólo el 12% son conscientes de la importancia del yodo, de ahí que el aporte sea reducido, siendo un 74% menor del recomendado por la OMS, de ello hablábamos aquí. Los expertos advierten que hay que tomar el yodo necesario evitando su carencia o exceso, ya que ambos extremos son contraproducentes. Podéis conocer más detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la revista científica British Journal of Nutrition.

Foto | Mothering Touch

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